El drama en el Martínez Valero termina con victoria madridista
Real Madrid estuvo a punto de regresar de Elche con las manos vacías. Iba 2-0 arriba y vio cómo los locales igualaban el partido. Sí, así es: el equipo blanco se vio alcanzado y pudo perder una batalla que parecía controlada. Pero luego llegó Mbappé. El francés metió un gol tardío que salvó a los de Mourinho y dio tres puntos vitales en una tarde donde el equipo madrileño mostró sus luces y sus sombras.
Mourinho llevaba un plan claro al Elche. Dominar el campo, gestionar, meter un par de tantos y marcharse de allí sin sufrir. Los primeros 45 minutos fueron casi perfectos. Real Madrid controlaba el balón, presionaba sin agobio y los locales no encontraban espacios. Dos goles en el primer tiempo dejaban todo encaminado para una tarde tranquila en el Martínez Valero. Parecía un trámite.
Pero el fútbol es impredecible. La segunda mitad llegó con otro ritmo. Elche salió con más ambición, más intensidad. El equipo de Mourinho bajó revoluciones, se relajó quizá demasiado. Poco a poco, los locales fueron metiendo presión. Y de repente, estaban empatando. Increíble. De tener la victoria en el bolsillo a estar en cuerda floja. Es el momento donde se ve el carácter verdadero de un equipo.
Ahí entró en juego Mbappé. El delantero francés, otra vez decisivo cuando más falta hace, apareció en los minutos finales para marcar el gol de la victoria. No fue un gol de derechazo espectacular, no fue una jugada de escuela. Fue un gol de supervivencia, de querer ganar cuando todo parecía perdido. Eso es lo que hace diferente a los grandes jugadores de los Buenos jugadores.
Este partido dice mucho de dónde está el Real Madrid en esta temporada:
- Control es insuficiente: ir 2-0 no garantiza nada si no terminas de matar el partido.
- Mbappé es la salida de emergencia: cuando hay crisis, el francés aparece. Así fue en Elche.
- Mourinho sigue aprendiendo el equipo: sus ajustes en la segunda mitad no fueron lo suficientemente rápidos.
- La mentalidad merengue existe: aunque les cueste, saben cómo ganar.
Tres puntos en juego. Suena sencillo, pero en esta LaLiga tan competida, cada victoria fuera de casa pesa como oro. Elche presentó batalla, Real Madrid respondió. Y Mbappé, como viene siendo habitual, metió el gol que metía falta. Así es el fútbol moderno: talento individual cuando la táctica falla.