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Mourinho y el Camp Nou: cuando el entrenador del Madrid era querido en Barcelona

Mourinho tendrá su documental en Netflix. Foto: Getty Images.

Un amor que pocos recuerdan

Hay una fotografía que cuesta imaginar hoy en día. José Mourinho paseando por el Camp Nou con la gente aplaudiéndole. Suena a ciencia ficción, lo sé. Pero hubo un tiempo en que el técnico portugués era uno de los suyos en Barcelona, y The New York Times ha vuelto a poner ese recuerdo sobre la mesa.

Mourinho llegó al banquillo azulgrana en 2008 con una ilusión enorme y un equipo que necesitaba un golpe de autoridad. Lo consiguió. Ganó la Liga en su primera temporada y dejó una huella que los aficionados culés todavía discuten en las terrazas de Gràcia.

Del aplauso al silbido

Lo fascinante es el recorrido. El mismo hombre que fue idolatrado en el Camp Nou acabó convertido en el villano favorito de la Ciudad Condal cuando se sentó en el banquillo del Real Madrid. Las relaciones se rompieron entre rifirrafes, ruedas de prensa tensas y esa rivalidad que se alimenta de cada detalle.

Y aquí viene mi opinión: esa historia dice mucho más del fútbol español que cualquier titular de hoy. El fútbol de élite tiene memoria corta, pero los entrenadores que pasan por dos orillas tienen memoria larga. Mourinho sabe perfectamente lo que se siente al escuchar un estadio entero cantar tu nombre y, cinco años después, otro estadio cantando lo contrario.

Por qué importa ahora

Con El Clásico otra vez en el horizonte, el recuerdo sirve de recordatorio. Mourinho no es un entrenador cualquiera para la afición madridista. Es el técnico que devolvió al club a la lucha por los títulos en la etapa más tensa de la década pasada, y también el que convirtió cada partido contra el Barça en un pulso personal.

Los números de aquella época son conocidos, pero lo que más se recuerda es la sensación de que cada encuentro podía cambiar una temporada entera. Esa intensidad es la que hoy define el choque, y por eso la historia del Mourinho querido en el Camp Nou resulta tan atractiva.

Una lección para el madridismo

Lo que me queda de este repaso es sencillo. El fútbol es pasional, injusto y cambiante. Quien hoy es ídolo mañana puede ser enemigo, y el aficionado tiene que aprender a convivir con esa montaña rusa. Mourinho lo sabe mejor que nadie, porque lo ha vivido en primera persona y con el micrófono encendido.

Así que la próxima vez que escuchemos un abucheo o un aplauso, conviene recordar que la historia del fútbol se escribe con los dos. Y que, en Barcelona, en algún momento, José Mourinho fue el hombre más querido de la ciudad.

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